Las brujas de Zugarramurdi cuenta con tres líderes visibles entre el aquelarre de ficción que se nos presenta. El característico por exuberante Álex de la Iglesia tratando de volver a sus orígenes, un venido a menos Hugo Silva con miras a relanzar su carrera cinematográfica, y el responsable de eclipsar la carrera del precedente, Mario Casas, el actor con mayor poder de convocatoria de todo el panorama español, pese a quien le pese. De la mezcla de estos últimos, surgirán de la platea los más insoportables bramidos, ya que la franja de edad más justificablemente incomprendida acude en masa.





