Más de un lustro ha transcurrido desde que la singular visión cinematográfica de Alfonso Cuarón dejara verse en cines con la irrefutable 'Hijos de los hombres (2006)'. Un estilo propio el de este director que da una vuelta de tuerca al lenguaje cinematográfico más convencional y que aquí alcanza, si no casi, la perfección. La dirección y el uso de la cámara son pura inmersión, aportando la creatividad, técnica y magnitud de los planos secuencia y subjetivos un influjo capaz de transferir tu conciencia, transformando la sala en un espacio de realidad virtual. Estás solo, flotando, en el espacio.





