Me hace gracia leer acerca del supuesto adoctrinamiento que ejerce ‘Up in the air’ en favor de la pareja cuando una de sus grandes virtudes es la de mostrar dos estilos de vida en principio opuestos, otorgando al espectador la libertad necesaria para reflexionar y sentirse más cerca de uno u otro extremo según se padezca. Y yo me pregunto, ¿esta mejor Ryan Bingham al comienzo o al final de la historia?, ¿y Natalie Keener?. Podría argumentar párrafos que “demostraran” como son más felices en soledad, pero podría escribir en su misma medida todo lo contrario. Radica aquí la grandísima habilidad de esta cinta carente de manipulación, que no de optimismo, al ofrecer un espectro tan amplio como generoso. Otorga y golpea por igual, al individuo y a la pareja, sin dejar indiferente a ningún bando.





