Corría el año 1993 cuando Steven Spielberg dejaba atónitos a los espectadores con su ‘Parque jurásico’, impregnando las salas de esa sensación cercana a la magia de estar viendo algo real que no puede serlo, y que produce un especial hormigueo en el estómago tan entretenido. Gareth Edwards emula aquello e incluso parece rendirle homenaje en algunas escenas - ese vaho o cierto plano con un aplastamiento -, acertando con holgura en cuanto a las formas visuales - entretiene y asombra - pero fracasando en cuanto al género humano se refiere, conformando así un Blockbuster bestial y recomendable pero que no consigue desligarse de los defectos propios del subgénero.





