Slide # 5

Jumanji: Bienvenidos a la jungla

Se les olvido tirar los dados. Leer más

Slide # 4

Tres anuncios en las afueras

La ira, la falta de comunicación y sus consecuencias. Leer más

Slide # 3

Westworld - 1º temporada

¿Profundidad o complicación? Leer más

Slide # 2

Fuerza Mayor

La caída del yo idealizado frente a la realidad del instinto. Leer más

Slide # 1

El cuento de la criada

Feminismo directo a la cara. Leer más

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jueves, 16 de enero de 2014

'15 años y un día', horizontal


Rancio y anodino encefalograma plano aplaudido por la crítica especializada en un ejercicio de cinismo subvencionado, amparado en galardones y nominaciones que no hacen más que herir al cine patrio, a su público, y auspiciado por una industria ególatra que clama al arte dándole la espalda. Pasado el mal trago es necesario respirar y citar a la esperanza: ‘La gran familia española’ (Daniel Sánchez Arévalo, 2013), ‘Las brujas de Zugarramurdi’ (Álex de la Iglesia, 2013), ‘Canibal’ (Manuel Martín Cuenca, 2013) e incluso propuestas que aún sin ver me ilusionan como ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ (David Trueba, 2013) o ‘Mindscape’ (Jorge Dorado, 2013).

miércoles, 25 de septiembre de 2013

'Profesor Lazhar', Tragedia y optimismo

“Mi escuela es bonita, tal vez no sea la más bonita, pero es la mía. (...) Pero esta bonita escuela es donde Martin LaFortune se colgó, con su fular azul, de una tubería, un miércoles por la tarde”. 


Escrita y dirigida por Philippe Falardeau, ‘Profesor Lazhar’ (nominada en 2011 al Oscar como mejor película de habla no inglesa) se inicia con el suceder de un hecho infausto, el suicidio de una profesora bien apreciada colgada en su propia aula. Un acto horrible (“Cuesta entender que alguien decida suicidarse, pero cuesta aún más entender el hacerlo en un sitio como este”) que deja conmocionados, y para siempre marcados, a una joven clase de Montreal. Este suceso da lugar a la aparición de un desarraigado Bachir Lazhar, un exiliado argelino con un pasado tan dramático como el incidente con el que accede al puesto. Comienza así un relato pausado, sin aspavientos ni melodramas, de un ritmo contenido alejado del público masivo pero que despide honestidad a cada plano.