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domingo, 26 de abril de 2015

Better Call Saul, Bb = BcS


- Esta crítica puede contener spoilers - 


El 29 de septiembre de 2013 Twitter ardía elucubrando cual sería el porvenir de Jesse Pinkman y Walter White, y no era para menos, el capítulo final de Breaking Bad prometía dejar exhausto a su legión de seguidores, y así lo hizo. Nos despedimos aquel día, y lo hicimos demasiado temprano. Better Call Saul es Breaking Bad, su universo apenas se desvía del de su predecesora, la ejecución técnica es inconfundible, y su tono, su alma, su ritmo, sin duda es el mismo. No obstante, tal grado de afinidad no es una virtud rotunda si no que tiene también connotaciones negativas.

A Vince Gilligan se le une esta vez como creador Peter Gould - quien escribió el primer episodio en el que apareció Saul -, y comienzan la temporada jugando con el espectador acerca de la temporalidad, ¿será una secuela o una precuela?, ofreciendo una secuencia de montaje en blanco y negro que demuestra un gusto por lo visual al nivel de lo ya visto. La fotografía es sobresaliente, elegante, heredando de Breaking Bad ese afán no solo por componer un plano, si no de funcionar también a nivel narrativo. Y aún hay más en al ámbito de lo reconocible: planos inverosímiles que te harán pensar donde diablos esta situada la cámara, montajes dinámicos con encuadres cerrados y planos detalle, contra picados muy acusados, vuelta a los lugares comunes como el desierto ligado a la muerte…, en definitiva, una ambientación fantástica, celebrada en su día y que merece seguir siendo celebrada.


Los guiños a Breaking Bad - siempre de agradecer para el fan -, son también denominador común y están bastante bien traídos. Con todo, la sensación no es la de estar ante algo nuevo, si no de continuación, y si así fuera, ¿diríamos que es una gran temporada o simplemente relleno?. Lo cierto es que estos diez capítulos que hasta el momento componen Better Call Saul - sobre todo su parte central -, no consiguen tener entidad propia y a veces parecen más un tributo que una serie con brillo propio. Le falta algo de valentía para romper con su predecesora, y la necesita, ya que de no crear su propio mundo y quedarse en el de otro, siempre será recordada como un subproducto, de calidad eso si, pero subproducto.

Dos originalmente secundarios con carisma más que suficiente para ser protagonistas merecen a su alrededor más que meras comparsas. Algo con un peso superior a lo anodino - “friend zone” Kim Wexler (‘Rhea Seehorn’) -, el homenaje - Stacey Ehrmantraut (‘Kerry Condon’) o Tuco (‘Raymon Cruz’) -, lo desaprovechado - su compinche en el timo Marco (‘Mel Rodriguez’) -, y lo fallido - su hermano Chuck McGill (‘Michael McKean’) -. ¡Poco importa con Saul y Mike!, ellos se bastan y se sobran para mantener la cuota de interés elevada - veremos si aguantan -, a lo que contribuyen, y mucho, sus intérpretes. 


Bob Odenkirk controla un personaje con el que fácilmente podría haber caído en los excesos, un antihéroe que es puro ingenio, un perdedor dotado de una labia irresistible que cae bien desde el principio. Conocemos a Saul pero aquí es Jimmy el escurridizo, y es esa dualidad sabida por el espectador la que aporta un grado más de profundidad a cada acción que le contemplamos: la determinación - par de huevos - que demuestra en situaciones límite, lo bien que se desenvuelve al margen de la ley en un mundo que aún no es el suyo pero para el que parece haber nacido, o esa constante pugna moral entre lo que quiere ser y lo que es. Por su parte, Jonathan Banks mantiene un registro severo, su interpretación consigue sin necesidad de lineas de guión transmitir la sensación de estar ante alguien atormentado, que sabe lo que se hace y que más te vale respetar. Protagonista absoluto de uno de los mejores episodios de la temporada - aunque sea de nuevo por su implicación absoluta con Breaking Bad -, vamos conociendo poco a poco su camino no sin dejar de prestar atención a su estimulante perspectiva de la criminalidad.

Una temporada inicial notable aún a pesar de una evidente falta de identidad propia, con algunos toques de genialidad ya comentados, y otros por añadir como la incorporación de una estafa viral totalmente contemporánea, o la ausencia de sonido en una reunión que amplifica las implicaciones de la misma. El resultado se disfruta, especialmente por los seguidores de “la saga”, sin embargo y a juicio del que esto subscribe, le falta dar un paso al frente. Quizás apostar aún más por el humor, la abogacía, o la picaresca elementos todos presentes pero que quedan a la sombra de lo impuesto por Breaking Bad. Es posiblemente esta una temporada de transición y sea en la siguiente cuando rompa el cascarón, veremos entonces si toma aire o se ahoga. Capacidad, una buena base y factor humano tienen de sobra para llenar los pulmones.

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