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jueves, 3 de abril de 2014

'Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!', terapia de ego

Luz escénica, un personaje acaba de quedarse a cara descubierta y aparece solo ante la negrura de la platea, pausa. Averiguamos ya de inicio que la forma será teatral y el tono personal. Comienza entonces sobre el escenario lo que tiene su origen en él, un relato propio y subjetivo de una vida donde prima señalar y nunca asumir, primero de fuera a dentro y luego en sentido inverso, ambos equivocados. No hay motivo de burla o distinción ante quien se intuye diferente, pero tampoco hay motivo de culpa para quien, carente de malicia, no sabe reaccionar. La personalidad, el yo, incluso ante las mayores adversidades termina por ser decisión de uno mismo, esa responsabilidad que no parece querer aceptar Guillaume incapaz de asumir la más mínima autocrítica en los no tan breves 85 minutos que dura ‘Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!’.

Una comedia dramática que versa sobre la identidad y el complicado camino que puede llegar a ser reconocerse, identificarse. Un propósito loable que por capas llega a transmitir ternura y mimo en ese juego de situaciones y personalidades que transitan entre el humor y el drama. Los hechos se desarrollan sin ser llevados al extremo, sin virulencia, si no más bien desde la ligereza y la sensación de intimidad que fraguan un relato sincero, simpático y agradable, que llega incluso a elevar el ánimo en su desenlace gracias a lo visto y escuchado, - esa música reservada con acierto hasta ese preciso momento -. 

Como mencionaba con antelación, antes de ser cine fue teatro, mostrándose incapaz de dejar atrás su procedencia y adaptarse sin mácula al nuevo medio. Esto resulta evidente en la composición de los planos - de estilo televisivo en gran medida -, el ritmo propio de la narración, o incluso en el diseño de producción resultando el conjunto correcto gracias a partir de un material honesto, valiente, y con cierto gancho. Quizás algo más de modestia y el haber delegado la dirección a terceros con más pericia, hubiera sido positivo para con una obra que es cinematográfica y no teatral. Siento curiosidad por ver la obra de teatro, intuyo que es la verdadera pieza que todos ven y admiran vencedora de cinco premios Cesar incluyendo el de mejor película, pero no albergo demasiado deseo por repetir experiencia cinematográfica.
Guillaume Gallienne no solo figura como director, si no que también firma el guión autobiográfico e interpreta por partida doble protagonista y coprotagonista. Es irónico - visto el filme - que donde más méritos obtenga sea en la interpretación de su propia madre, centro de admiración y crítica, quedando algo dispar el papel que hace de si mismo. Los secundarios quedan como meros gags frente al totalitario inadaptado conformando una cinta que podría pasar por un ejercicio terapéutico, o de ego. 

Entendida la propuesta en forma de crónica intimista y alegoría en cuanto a la importancia que supone aceptarse para vivir en armonía, su resultado es notable. Entendido el visionado como película, esta no alcanza cotas notables principalmente por una dirección incapaz de llevar un poco más allá el conjunto. Entendida la historia desde un punto de vista personal, me molesta en cierta medida escuchar los relatos de un consentido adinerado que pretende ejemplificar desde un lustroso púlpito y dar lecciones de dignidad sin conocer más que de filo lo sufrido por infinidades, caprichoso y ensimismado por centrar la atención como sus títulos y participación así lo demuestran. Quizás ‘Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!’ venga precedida por un grandísimo éxito en Francia, y la crítica se derrita al son de maravilla existencial, pero no es más que una sonrisa olvidable, glorificadora - sin justicia - en el mejor de los casos.
Valoraciones:
Personal: 5,5
Filmaffinity: 6,6
Metacritic: ¿?
Rottentomatoes: ¿?
IMDb: 6,8

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2 comentarios:

  1. Muchas ganas de verla, la verdad, aunque creo que estaré de acuerdo con tu crítica.

    Saludos.

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    Respuestas
    1. Yo estaba también con ganas pero conmigo no ha funcionado, aunque con otra mucha más gente si, ya me cuentas de que bando caes. Un saludo.

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