La impotencia ante la autodestrucción de un ser amado, o incluso conocido, marca una herida siempre memorando en base a la incomprensión. Ya sea trastorno límite de la personalidad como dice la sinopsis o depresión como así me pareció durante su visionado, ya sean las condenadas decisiones de la vida o la condenada vida medio enfermedad, lo cierto es que la situación suele conducir a la tragedia sin dejar opción a la concesión. Un destrozo que no es ni mucho menos agradable, ni entretenido.





