Sirva como antedicho a lo expuesto a continuación que el análisis que procede desvincula la obra literaria de su resultado cinematográfico. Un texto de reconocido prestigio y que, escrito por Orson Scott Card en el año 1985, se amparaba en la ciencia ficción para ahondar en conceptos amorales, psicológicos y bien podríamos decir, de una mayor trascendencia y desarrollo que su homólogo en pantalla. Una visión que apuesta por el entretenimiento de corte familiar, casi inofensivo aún sin estar exento de matices a completar por el código cultural indeleble a cada uno de nosotros. Un divertimento que no da más ni menos de lo que puedes esperar de ella.





